
Las ondas de choque se han convertido en una de las técnicas más demandadas en fisioterapia deportiva. Es habitual que un paciente llegue a consulta pidiéndolas directamente, porque se las ha recomendado un compañero de equipo o las ha visto en el entorno profesional. Es una técnica con buen respaldo en determinadas lesiones, pero su eficacia depende de aplicarla en el caso adecuado, con los parámetros adecuados y dentro de un plan de tratamiento más amplio.
En este artículo se explica qué son, en qué lesiones tienen sentido y qué puede esperar un paciente de un tratamiento con ondas de choque en Kinetia.
Qué son las ondas de choque
Una onda de choque es un impulso acústico de alta energía y muy corta duración que se transmite a través de los tejidos. Al llegar a la zona tratada, genera un estímulo mecánico que el organismo traduce en respuestas biológicas: aumento de la actividad celular, cambios en la vascularización local y modulación de la sensibilidad al dolor. Este proceso se conoce como mecanotransducción.
En la práctica clínica se utilizan dos modalidades, y en nuestra sala de ondas de choque de Recoletos disponemos de ambas:
- Ondas de choque focales. La energía se concentra en un punto a una profundidad determinada. Permiten tratar estructuras concretas con precisión y alcanzan tejidos más profundos.
- Ondas de choque radiales. La energía se dispersa desde la superficie de la piel y se reduce con la profundidad. Son adecuadas para áreas más extensas y tejidos superficiales, como la musculatura o algunas inserciones tendinosas.
La elección entre una u otra, o la combinación de ambas, depende de la estructura afectada, de su profundidad y del momento de la lesión.
Cuándo están indicadas
Las ondas de choque tienen sus mejores resultados en patologías tendinosas y de inserción de larga evolución, es decir, en lesiones que llevan varios meses de síntomas y no han respondido de forma satisfactoria a un programa de ejercicio bien planteado. Entre las indicaciones más habituales en nuestra consulta se encuentran:
- Fascitis plantar crónica y dolor en el talón.
- Tendinopatía aquílea, tanto en la porción media como en la inserción.
- Tendinopatía rotuliana en deportes de salto.
- Epicondilalgia lateral, frecuente en jugadores de pádel y tenis.
- Tendinopatías calcificantes del hombro.
- Síndrome de dolor del trocánter mayor.
Antes de indicar el tratamiento realizamos una valoración completa, que con frecuencia incluye una ecografía musculoesquelética. La imagen permite confirmar la estructura afectada, localizar con precisión la zona que se va a tratar y descartar situaciones en las que la técnica no es adecuada.
Existen además contraindicaciones que deben revisarse en cada caso: alteraciones de la coagulación o tratamiento anticoagulante, embarazo, infecciones o tumores en la zona, presencia de placas de crecimiento abiertas en deportistas jóvenes y aplicación directa sobre grandes vasos o nervios. Por este motivo, las ondas de choque siempre las aplica un fisioterapeuta tras una valoración, nunca como una sesión aislada sin diagnóstico previo.
Cómo es una sesión
Una sesión de ondas de choque dura entre 20 y 30 minutos. El fisioterapeuta localiza la zona mediante palpación y, cuando es necesario, mediante ecografía, aplica un gel conductor y coloca el aplicador sobre la piel. La intensidad se ajusta de forma progresiva según la tolerancia del paciente.
La sensación es de golpeteo rítmico, que puede resultar molesto sobre la zona dolorosa, sobre todo en los primeros minutos. Es una molestia controlada: el fisioterapeuta trabaja dentro de un umbral tolerable, y en la escala del 0 al 10 se busca una intensidad que no supere el 6 o el 7.
Un protocolo habitual consta de tres a cinco sesiones, separadas por un intervalo de entre siete y diez días. Tras la sesión puede aparecer un aumento leve del dolor o enrojecimiento durante 24 a 48 horas, que se resuelve sin intervención. En esas horas se recomienda evitar cargas intensas sobre la zona tratada, pero no es necesario el reposo absoluto.
Las ondas de choque no sustituyen al ejercicio: preparan el terreno para que el ejercicio sea más eficaz.
Qué esperar de los resultados
Conviene ajustar las expectativas. La mejora no suele ser inmediata: los cambios en el tejido requieren tiempo y los efectos más relevantes se observan entre cuatro y doce semanas después de completar el protocolo. En ese periodo, el programa de ejercicio de carga progresiva es determinante. Un tendón que recibe ondas de choque pero no se carga de forma adecuada difícilmente mejorará su capacidad.
Por eso, en Kinetia las ondas de choque forman parte del Método Kinetia en sus cuatro fases: medir, tratar, readaptar y retornar. En la primera valoración se registran el dolor, la función y, cuando procede, la fuerza y la imagen ecográfica. Al terminar el protocolo se repiten las mismas mediciones para comprobar la evolución con datos objetivos, y el paciente recibe un informe con los resultados.
En lesiones del miembro inferior, el tratamiento suele continuar en el gimnasio de readaptación de Parquesol, donde el trabajo de fuerza y la reintroducción progresiva del gesto deportivo completan el proceso. Puede consultar el detalle de la técnica en la página de ondas de choque y sus condiciones en tarifas.
Si arrastra una tendinopatía o un dolor de talón que no termina de mejorar, puede reservar una primera valoración. El equipo determinará si las ondas de choque están indicadas en su caso y cómo encajan dentro de su plan de recuperación.



