
El pádel se ha convertido en uno de los deportes más practicados del país, y con su popularidad ha crecido también el número de consultas por dolor de hombro. No es casual. Aunque se perciba como un deporte accesible, los golpes por encima de la cabeza imponen al hombro unas exigencias comparables a las de otros deportes de lanzamiento, con una diferencia importante: buena parte de quienes lo practican no realiza ninguna preparación física específica.
Por qué el hombro sufre en el pádel
El hombro es la articulación con mayor movilidad del cuerpo, y esa movilidad tiene un precio: su estabilidad depende en gran medida de la musculatura que la rodea, en especial del manguito de los rotadores y de los músculos que controlan la escápula.
En el pádel, los golpes aéreos concentran la mayor parte del riesgo. El remate, la bandeja y la víbora combinan una elevación del brazo por encima de la cabeza con una rotación externa máxima seguida de una aceleración brusca hacia la rotación interna. Después del impacto, la musculatura posterior del hombro debe frenar el brazo en muy poco tiempo. Si esa capacidad de frenado es insuficiente, o si el volumen de golpes aumenta más rápido de lo que el tejido puede adaptarse, aparecen los problemas.
Factores que aumentan el riesgo
- Incrementos rápidos del número de partidos semanales, típicos de las ligas y torneos de temporada.
- Déficit de fuerza en los rotadores externos respecto a los internos.
- Pérdida de rotación interna del hombro dominante, frecuente en jugadores con años de práctica.
- Control escapular deficiente, que altera la mecánica del brazo en los golpes aéreos.
- Una técnica que delega la potencia en el brazo en lugar de generarla desde las piernas y el tronco.
Las lesiones más habituales
Tendinopatía del manguito de los rotadores. Es la causa más frecuente de dolor. Suele manifestarse como una molestia en la cara lateral del hombro al elevar el brazo o al ejecutar golpes aéreos, y en fases más avanzadas también por la noche al apoyarse sobre ese lado.
Dolor subacromial. Agrupa diferentes cuadros en los que el dolor aparece al elevar el brazo entre los 60 y los 120 grados. Antiguamente se atribuía casi siempre a un pinzamiento mecánico; hoy se entiende como un problema más relacionado con la capacidad de los tejidos para tolerar la carga.
Discinesia escapular. No es una lesión en sí misma, sino una alteración del movimiento de la escápula que con frecuencia acompaña al dolor de hombro y que conviene corregir dentro del tratamiento.
Lesiones del labrum. Menos frecuentes, se relacionan con la repetición de gestos en rotación externa extrema. Suelen producir sensación de chasquido o inestabilidad y requieren una valoración más detallada.
Cómo se valora en Kinetia
La valoración del hombro del jugador de pádel combina la exploración clínica con medidas objetivas. Registramos los rangos de rotación interna y externa de ambos hombros, medimos la fuerza de los rotadores mediante dinamometría isométrica y analizamos el control escapular durante el movimiento. Cuando el cuadro lo justifica, la ecografía musculoesquelética permite observar el estado de los tendones del manguito y de la bolsa subacromial.
Estos datos permiten identificar desequilibrios concretos, como una relación de fuerza entre rotadores externos e internos por debajo de lo esperable, y diseñar un tratamiento orientado a corregirlos. La misma batería de pruebas se repite a lo largo del proceso para comprobar la evolución con referencias objetivas. Puede ampliar información sobre este enfoque en nuestra página de valoración funcional y de fuerza.
Prevención: lo que marca la diferencia
La mayor parte de las lesiones de hombro en el pádel responden a un desequilibrio entre la carga que se exige y la capacidad del hombro para tolerarla. La prevención, por tanto, actúa sobre ambos lados de la ecuación.
Aumentar la capacidad
- Fuerza de los rotadores externos, con trabajo excéntrico que prepare al hombro para frenar el brazo tras el golpe.
- Control y fuerza escapular, con ejercicios para el serrato anterior y el trapecio inferior.
- Movilidad, especialmente de la rotación interna y de la columna dorsal, cuya rigidez obliga al hombro a compensar.
- Fuerza de piernas y tronco, porque una cadena cinética eficiente reduce la demanda sobre el brazo.
Dos o tres sesiones semanales de 20 minutos son suficientes para la mayoría de los jugadores aficionados.
Gestionar la carga
Evitar picos bruscos de partidos, especialmente al inicio de la temporada o tras un periodo de inactividad, es tan importante como el trabajo de fuerza. Un calentamiento específico con bandas elásticas y golpes progresivos antes de cada partido prepara el hombro para los gestos de máxima exigencia. Revisar la técnica de los golpes aéreos con un entrenador cualificado también reduce la carga sobre la articulación.
Cuándo consultar
Un dolor que persiste más de dos semanas, que aparece por la noche, que limita los golpes por encima de la cabeza o que se acompaña de pérdida de fuerza merece una valoración. Abordarlo pronto permite, en la mayoría de los casos, seguir jugando con adaptaciones mientras se trata, en lugar de interrumpir la práctica durante semanas. En los casos que lo requieren, el tratamiento continúa en el gimnasio dentro de un programa de readaptación específico para el gesto del pádel.
Si el hombro le está limitando en la pista, puede reservar una valoración con nuestro equipo especializado en deportes de raqueta. Le propondremos un plan con objetivos medibles y adaptado a su calendario de juego.



