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Tendinopatía rotuliana en deportes de salto: por qué el reposo no basta

El dolor bajo la rótula es frecuente en baloncesto, voleibol o balonmano. El reposo lo calma, pero no prepara al tendón para volver a saltar. La clave está en la carga progresiva y medida.

Fisioterapeuta explorando con ecografía el tendón rotuliano de una jugadora de baloncesto

La tendinopatía rotuliana, conocida popularmente como «rodilla del saltador», es una de las consultas más habituales en Kinetia entre jugadores de baloncesto, voleibol, balonmano y atletas de salto. Se manifiesta como un dolor localizado justo debajo de la rótula, que aparece al saltar, al aterrizar, al bajar escaleras o al mantener la rodilla flexionada durante un tiempo prolongado. En las fases iniciales suele molestar al empezar el entrenamiento, desaparece al entrar en calor y vuelve con más intensidad al enfriarse.

Ante ese dolor, la respuesta instintiva es el reposo. Y es comprensible: si se deja de saltar, el tendón deja de doler. El problema es que, cuando el deportista vuelve a la pista, el tendón sigue sin estar preparado para la carga que se le exige, y el dolor reaparece en pocas semanas. Comprender por qué ocurre esto es el primer paso para tratar la lesión con criterio.

Qué ocurre en el tendón

El tendón rotuliano transmite la fuerza del cuádriceps a la tibia. En cada salto y, sobre todo, en cada aterrizaje, almacena y libera energía como un muelle. Cuando la carga acumulada supera su capacidad de adaptación, ya sea por un aumento brusco de entrenamientos, un cambio de superficie, una pretemporada intensa o un calendario de partidos muy denso, el tejido responde con cambios en su estructura y en su sensibilidad al dolor.

Hoy se entiende la tendinopatía como un problema de capacidad frente a carga, no como una inflamación que haya que «apagar». Por eso los antiinflamatorios y el reposo absoluto ofrecen un alivio temporal, pero no modifican la causa: el tendón tolera menos carga de la que el deporte le pide. El reposo prolongado, de hecho, reduce todavía más esa tolerancia, porque el tejido se adapta a lo que hace, y si no hace nada, se prepara para nada.

En consulta valoramos la estructura del tendón mediante ecografía musculoesquelética. La imagen permite observar el grosor, la organización de las fibras y la presencia de neovascularización, y comparar con el lado sano. Conviene subrayar que la imagen no explica por sí sola el dolor: hay tendones con cambios estructurales evidentes que no duelen y tendones dolorosos con una imagen casi normal. Por eso la ecografía se interpreta siempre junto a la exploración y a las pruebas funcionales.

El tratamiento: carga progresiva y medida

El eje del tratamiento es el ejercicio con carga progresiva. No se trata de una tabla genérica, sino de una secuencia en fases que se ajusta a la respuesta del tendón en las 24 horas siguientes a cada sesión. De forma general, el proceso sigue este orden:

  1. Contracciones isométricas. Mantener el cuádriceps contraído contra resistencia, sin movimiento, durante 30 a 45 segundos. Suelen reducir el dolor a corto plazo y permiten mantener la actividad del músculo cuando el tendón está muy reactivo.
  2. Fuerza isotónica pesada y lenta. Prensa, sentadilla búlgara o extensiones de rodilla con cargas altas y un ritmo controlado. Es la fase que más modifica la capacidad del tendón y la que requiere más paciencia: varias semanas de trabajo constante.
  3. Almacenamiento de energía. Introducción progresiva de saltos, aterrizajes y cambios de dirección, primero con poco volumen y después con intensidad creciente.
  4. Gesto deportivo. Integración de los saltos específicos del deporte, con volumen y frecuencia similares a los de la competición.

Para decidir cuándo avanzar de fase no se utilizan fechas, sino criterios. En el gimnasio de readaptación de Parquesol medimos la fuerza del cuádriceps con dinamometría isométrica, la asimetría entre piernas y la calidad del salto en plataformas de fuerza. Un tendón que tolera las cargas sin aumento del dolor al día siguiente y una diferencia entre piernas inferior al 10 % son, en general, buenas señales para progresar.

Técnicas que complementan el ejercicio

El ejercicio es imprescindible, pero no siempre es suficiente por sí solo, sobre todo en tendinopatías de larga evolución. En esos casos se pueden incorporar técnicas complementarias, siempre como apoyo al programa de carga y nunca como sustituto:

  • Ondas de choque. Estímulos mecánicos que actúan sobre el tejido y sobre la sensibilidad al dolor. Son especialmente útiles en tendinopatías crónicas que no han respondido a varios meses de ejercicio bien dosificado.
  • Electrólisis percutánea ecoguiada. Aplicación de una corriente galvánica de baja intensidad mediante una aguja fina, guiada en todo momento por ecografía, para estimular una respuesta reparadora en la zona degenerada del tendón.
  • Terapia manual. Útil para modular el dolor y abordar restricciones en cadera, tobillo o el propio cuádriceps que aumentan la carga sobre el tendón.

El papel del entrenamiento y de la competición

Una de las preguntas más frecuentes es si se puede seguir entrenando. La respuesta, en la mayoría de los casos, es sí, con ajustes. Utilizamos un criterio sencillo: un dolor de hasta 3 sobre 10 durante la actividad es aceptable siempre que no aumente al día siguiente. Si el dolor matinal o la molestia al bajar escaleras empeoran, la carga del día anterior fue excesiva y se reduce el volumen de saltos.

El tendón no necesita descanso: necesita la carga adecuada, en el momento adecuado y medida con precisión.

La recuperación de una tendinopatía rotuliana suele requerir entre tres y seis meses de trabajo constante. Es un proceso más largo que el que desearía cualquier deportista, pero es la vía que permite volver a saltar con un tendón más preparado que antes de la lesión.

Si tiene dolor en la parte anterior de la rodilla al saltar o al aterrizar, puede reservar una primera valoración en cualquiera de nuestras dos sedes. Incluye exploración, ecografía cuando está indicada y un plan de carga con criterios objetivos de progresión.


Rubén Tejedor Gallo
Rubén Tejedor GalloFisioterapeuta · Tendinopatías y electrólisis percutánea ecoguiada
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